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martes, 15 de noviembre de 2011

Informe sobre niños palestinos menores de 18 años presos en cárceles israelíes


Una de las numerosas incógnitas del pacto entre Hamás-Netanyahu recayó en los niños. Al igual que sucedió con las mujeres, el trato afirmaba que todos los menores serían liberados a pesar de que no se especificaba si serían menores de dieciséis o dieciocho años. La problemática del acuerdo se extiende en todas sus vertientes a que no existe un documento oficial en el que queden definidos los tratados e Israel, por su parte, no se ha comprometido en ningún momento a fijar una fecha concreta para liberarlos.

De los 477 liberados el pasado mes, el más joven de la lista es una mujer llamada Kraja Samud nacida en 1988. Kraja tiene veintitrés años y fue arrestada el veinticinco de octubre de 2009 acusada de apuñalar a un militar con una lima de uñas mientras se defendía de éste en Qalandya. Hecho que la sentenció a veinte años de cárcel por intento de asesinato.

Según el último informe publicado por Addameer, hay aproximadamente 176 niños encarcelados, de los cuales treinta y uno son menores de dieciséis años. A pesar de que la ONU dictaminó en la Convención de los Derechos de los Niños que cualquier persona menor de 18 años ha de ser  considerada como un niño, los menores palestinos son tratados como adultos por la regulación militar israelí a la edad de 16 años. Incluso, ha habido casos en los que menores de entre 12 y 14 años han sido condenados por la corte militar.
Los menores palestinos sufren violaciones de sus derechos en todos los apartados que establecen el proceso contra ellos. Desde el primer momento por cómo se les detiene, pasando por el interrogatorio y la detención hasta llegar finalmente a una sentencia y su posterior liberación. Los niños son sacados de sus casas a altas horas de la madrugada o detenidos mientras regresan de la escuela y no se les permite a los padres o a ningún familiar acompañarlos. Durante el interrogatorio en el que tampoco está presente alguno de sus familiares más cercanos, los niños son torturados a través del uso de la violencia física y verbal. Según el informe “No Minor Matter” realizado por B'tselem, organización israelí en pro de la defensa de los derechos humanos en los Territorios Ocupados Palestinos, señala que los niños interrogados reciben violentas bofetadas, patadas, golpes y presiones en diversas partes de su cuerpo durante dichas sesiones.
Uno de los casos más recientes se localiza en Silwan, un barrio de Jerusalén este donde la tensión entre colonos y palestinos es palpable. Al menos 81 menores de la zona han sido arrestados entre noviembre de 2009 y octubre de 2010 sospechosos de lanzar piedras. Los niños, que en su mayoría no alcanzaban la edad mínima para ser acusados por la vía penal, fueron arrestados en mitad de la noche, interrogados sin la presencia de alguno de sus familiares directos y tratados de forma muy violenta.

Conforme la ley israelí solo los profesionales capacitados para interrogar a jóvenes pueden interrogar a menores. Uno de los padres debe estar siempre presente y dicha sesiones no se pueden llevar a cabo desde las ocho de la tarde hasta las siete de la mañana en el caso de niños de entre 12 y 13 años ni desde las diez de la noche hasta las siete de la mañana si son jóvenes de entre 14 y 17 años. Desafortunadamente, la legislación militar no contempla ninguna disposición referente a estos asuntos y actúa con total impunidad.
La misma legislación permite al juez imponer una pena máxima de prisión de seis meses a los menores de 12 y 13, y hasta un año en los menores de 14 y 15, excepto por delitos cuya pena es mayor a cinco años de prisión. La pena máxima se determina en función de la edad del delincuente en el momento de la sentencia, pero la edad del delincuente en el momento de cometer el delito debe ser tenida en cuenta en la sentencia también.
No existe un lugar específico para ellos en donde cumplir su condena y pueden llegar a compartir celda con otros veinte prisioneros mayores de edad. Además de contar con una alimentación muy pobre durante su estancia entre rejas. Los niños entrevistados por B'tselem describen con las palabras asco y aburrimiento su vida en prisión. 
Tal y como sucede con el resto de presos palestinos, los menores tienen prohibido usar el teléfono, no tienen acceso a casi ningún tipo de educación y su único contacto con el exterior son las visitas familiares. Igual de escasas que en el caso de los prisioneros adultos.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Ramala recibe a la primera tanda de presos palestinos

Cientos de palestinos se congregaron en la sede del gobierno de la Autoridad Palestina para recibir a la primera tanda de presos liberados tras el acuerdo Hamas-Netanyahu. 477 palestinos fueron liberados en la mañana del martes tras la confirmación oficial de que el soldado israelí, Giladt Sahdit, capturado por Hamas desde 2006 se encontraba en manos israelíes.

La Al-Muqata se llenó de júbilo a través de cánticos que festejaban el momento. Numerosas familias y amigos  bailaban al son de la música y ondeaban incansablemente enormes banderas nacionales mientras esperaban la llegada de sus seres más queridos. 

Fueron recibidos a hombros como héroes nacionales entre llantos, lágrimas y abrazos mientras el presidente de la Autoridad Palestina, Abu Mazen, pronunciaba el discurso oficial de bienvenida en el que calificó el día de momento histórico. Discurso que fue imposible finalizar debido a que los excarcelados no pudieron resistirse a ir a abrazar a sus familiares.

Del monto total de liberados, cuarenta serán deportados a Qatar, Siria, Turquía y Jordania. Once de ellos, entre los que se encuentra una mujer, han llegado en la madrugada de hoy a Ankara según informa Aljazeera.

P.S y R.R / Ramala

martes, 11 de octubre de 2011

"Están usando todo tipo de tácticas para romper la huelga. Ya han gaseado incluso a varios presos"

Familiares de los presos congregados en Ramala
El pasado 28 de septiembre, la inmensa mayoría de los cerca de 5.500 presos palestinos que permanecen encerrados en cárceles israelíes, rehusaba ingerir alimento alguno durante al menos tres días a la semana. Lo hacían en apoyo a 500 compañeros que se decidían a iniciar una huelga abierta de hambre desde cinco prisiones del sur. Se trata de una de las tantas protestas que se han ido sucediendo en centros penintenciarios israelíes desde que la primera se desatase en el año 1995, en pleno proceso de paz. 
Quieren denunciar una vez más las severas restricciones que sufren por parte de las autoridades penitenciarias, así como las condiciones de aislamiento continuo que sufren algunos de ellos, entre los cuales se encuentra Ahmad Saadat, secretario general del Frente Popular para la Liberación Palestina, quien permanece recluido en una celda de castigo desde marzo del 2008.


Las cárceles israelíes son esencialmente prisiones políticas donde la gran mayoría de reclusos son palestinos acusados de realizar o planear actos de resistencia, bien sean pacíficos o armados a pesar de que incluso la resistencia armada es un derecho legítimo para todo pueblo ocupado. De los casi 6.000 prisioneros, se conoce que al menos 280 son menores de edad y que hay aproximadamente unas 33 mujeres, de las cuales 17 son madres.

Issa Qaraqae, ministro de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) para los prisioneros señala que “hay presos aislados desde hace diez años”, algo rotundamente prohibido por la Conferencia de Génova, el Pacto Internacional de los Derechos Políticos y Civiles y la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles. Se estima que son cerca de veinte los prisioneros que se encuentran incomunicados del resto de sus compañeros durante 23 horas al día y a los que no se les permite ningún tipo de contacto con sus familias.


Por su parte, los grupos de derechos humanos han denunciado también que el recrudecimiento de las condiciones de los presos, dictado el pasado mes de junio por Benjamín Netanyahu, convierte la situación en más amoral e indecorosa que nunca, con una administración penitenciaria que no solo no permite a los presos palestinos tener acceso a programas educativos, libros ni ropa; sino que también ha aumentado considerablemte las cortapisas en materia de visitas.

La organización palestina no gubernamental ADDAMEER, fundada en 1992 por un grupo de abogados, ex detenidos y activistas preocupados por los derechos humanos, se encarga de ofrecer ayuda a los presos palestinos repartidos por las 30 cárceles y centros de detención israelíes que actualmente existen. Francis, directora de la organización, señala que “el endurecimiento de las condiciones de reclusión dictado el pasado mes de junio por Netanyahu ha sido el detonante que ha hecho estallar la huelga”. Añade que hasta el décimo día de la huelga no se ha permitido a los abogados de su organización visitar a los presos. “Hemos podido comprobar que se encuentran en buenas condiciones de salud aunque están muy cansados.
Manifestación pacífica delante de la prisión Offer
Se les molesta cada noche con inspecciones en las celdas para tratar de extenuarlos. Otras veces se les hace correr durante horas alrededor de la prisión”. Las amenazas por parte de los funcionarios de prisiones no han tardado en surgir: “Se les dice que tras la huelga no podrán comprar comida o ver a sus familias en un mes. También se les han requisado los alimentos que ya tenían y los aparatos electrónicos como televisiones o radios", añade Francis. 
Addameer tuvo la oportunidad de reunirse en los pasados días con tres presos del FPLP en el Tribunal. Allí pudieron comprobar que se había ejercido la violencia física contra ellos. "Habían sido claramente golpeados. Pudimos ver las marcas que tenían por toda la cara y el cuerpo". Sahar Francis apunta que era algo de esperar: "Están usando todo tipo de tácticas para romper la huelga. Ya han gaseado incluso a varios presos". Pese a todas las estrategias de desgaste que pretenden acabar con este paro, la directora de la organización aclara que casi el cien por cien de los presos continúa con la intención de secundar la huelga durante tres días a la semana: miércoles, jueves y sábado. La principal demanda que se le hace al Gobierno israelí es que se termine con los aislamientos, pero también hay otras peticiones secundarias que afectan a la vida cotidiana de los prisioneros palestinos y que ellos consideran esenciales: "No estamos pidiendo nada que no tuviesen antes del discurso de Netanyahu. Ellos solo quieren poder continuar con su educación, tener acceso a libros, poder ver la televisión árabe". "Sus condiciones se han deteriorado muy gravemente en los últimos meses y las restricciones en el asunto de las visitas han sido terribles".

Campamento de familiares en la plaza de Arafat, Ramala
La única institución que puede acceder a hablar con los presos en sus propias celdas y sin ser escuchados es la Cruz Roja. Su política no le permite transmitir ninguna información a cualquier otra organización. “Es ridículo. Nosotro hablamos después con las familias y ellas nos cuentan lo que la Cruz Roja les ha informado”, señala Francis. “No quiero decir que no estén haciendo un buen trabajo, pero deberían intensificar las visitas ya que son los únicos que tienen un acceso total a los presos.”


Lamees Farraj tiene un hermano en prisión desde hace nueve meses al que solo ha podido visitar en una ocasión. Explica que desde que arrancó la huelga de hambre no ha sabido nada de la situación en la que éste se encuentra: “Nos dicen que lo están transfiriendo de una prisión a otra, pero nada es seguro. Ni siquiera la Cruz Roja es eficiente a la hora de informarnos".Cuando la huelga se desató, ella y otras decenas de personas que se reúnen cada día en la sede de la Cruz Roja de Ramala, se decidieron a unirse a la reivindicación en forma de apoyo a los presos. “Yo solo he podido estar tres días sin comer. A partir del tercer día me di cuenta de que no tenía energía para ir a trabajar. No podia hacer nada”, se excusa Lamees.
Añade que resignarse a no tener noticias es lo más doloroso de todo: “En casa vivimos una situación de estrés terrible. Mi madre llora cada noche. Es muy duro el hecho de no saber”. 


P.S & R.R / Ramala 2011