sábado, 8 de octubre de 2011

Nabi Saleh, donde la resistencia palestina alberga esperanza



 Llega el viernes y la historia se repite desde diciembre de 2009. Nabi Saleh se convierte en la representación máxima de la resistencia  popular no violenta a través de locales, internacionales y activistas israelíes. Juntos y “armados” de banderas palestinas y una enorme pancarta que clama la devolución de sus tierras descienden la carretera 465 hasta que comienza el bombardeo de granadas de ruido, gas lacrimógeno y un líquido pestilente, que provoca vómitos y mareos, por parte de los militares israelís.

En dos meses se cumplirán dos años de manifestaciones debido a la tentativa de expropiación del manantial Ayn al-Kurs que comenzó en julio de 2008 por parte del asentamiento colono Halamish, situado al sur de Nabi Saleh. Numerosos han sido los intentos de recuperar el territorio por parte del pueblo palestino llegando a conseguir que dicho manantial sea reconocido como patrimonio arqueológico o sentencias dictadas por las propias autoridades israelíes en favor de los locales. Pero la realidad es distinta y los menos de 550 habitantes de esta localidad, situada a veinte kilómetros del noroeste de Ramala, tienen prohibido acudir en grupo o visitar el manantial los viernes.
Cada semana se suceden las mismas imágenes, los militares empiezan a cargar contra los manifestantes que en su mayoría son niños de entre 10 y 14 años para intentar disolver el movimiento. Pequeños adultos que se defienden con piedras ante los repetidos ataques directos, a pesar de que la Convención de Ginebra y el propio cuerpo militar prohíben disparar directamente contra las personas debido al riesgo y peligrosidad que albergan este tipo de armas.

Israel se defiende diciendo que dichas manifestaciones son ilegales. Según su gobierno,  cualquier reunión de carácter político en territorio ocupado de al menos diez personas requiere el permiso de las autoridades militares. Los locales saben que dicho permiso es imposible de obtener así que continúan cada viernes con sus pacíficas reivindicaciones territoriales.
2011 ha sido un año duro para los habitantes de Nabi Saleh. El 4 de marzo la milicia israelí irrumpió en sus casas durante la noche para sacar a los niños de sus camas y tomarles fotografías de forma indiscriminada para provocar temor en ellos y tenerlos bajo control. Dos días después arrestaron a Naji Tamimi,  uno de los activistas más veteranos de la zona, por incitación y participación en manifestaciones dentro de territorio militar. A finales de ese mismo mes fue detenido Bassem Tamimi, líder de la resistencia y coordinador del comité popular, acusado de incitación, organización de manifestaciones ilegales, obstrucción a la justicia y por dar consejos a los jóvenes sobre cómo actuar ante un interrogatorio.

Hasta el momento se calcula que se ha arrestado al 13% de la población. 78 personas han sido detenidas desde 2010 entre las que se incluyen mujeres y niños de entre once y catorce años, según informa  el Movimiento Internacional Solidario.

Raquel Rivas / Nabi Saleh 2011

viernes, 7 de octubre de 2011

Spain comes to Ramallah


La ciudad de Ramala se llenó de luces y acento español  para recibir a la “bailaora” Karen Lugo y su compañía, Casa Patas, en el Cultural Center of Ramallah la pasada noche. En un auditorio en el que no cabía ni un alfiler, la compañía ofreció un espectáculo cargado de pasión y mucho “duende” que hizo levantar a todo el público de sus asientos. 


David Fernández, gestor cultural de la Oficina Técnica de Cooperación Española en Jerusalén, se mostró muy orgulloso ante la acogida por parte del pueblo palestino, “Podemos calificar el evento como todo un éxito. Los artistas han estado a gusto, la respuesta del público ha sido magnífica y el consulado ha salido muy satisfecho”.


Por su parte, la compañía Casa Patas deleitó a los espectadores con un espectáculo llamado Flamencura en el que reunió piezas tan clásicas como las bulerías y los fandangos y las fusionó con otros estilos como las guajiras y el tango.




P.S. y R.R. / Ramala 2011

lunes, 3 de octubre de 2011

Madres palestinas exigen la liberación de sus hijos

                                   

En 1995, en pleno proceso de paz, miles de presos palestinos iniciaron por primera vez una huelga de hambre dentro de las prisiones israelíes. Clamaban por el fin de un recrudecimiento de las condiciones penitenciarias que iba empeorando año tras año y, en términos generales, por una mejora inmediata de una coyuntura ya en aquel entonces insostenible. 
Desde el estallido de esta primera reivindicación, han sido decenas las protestas que se han ido suscitando en las instalaciones militares de detención repartidas por todo Israel. La última se ha desatado este miércoles y  reúne a cerca de dos mil quinientos prisioneros palestinos -de los 7.000 detenidos en prisiones- que denuncian las restricciones que se siguen cometiendo por parte de las autoridades carcelarias israelíes.
En la ciudad Cisjordana de Ramala, centenares de ciudadanos se han dado cita hoy en la céntrica plaza Al-Manara ondeando banderas palestinas y coreando consignas con las que han exhortado a la inmediata liberación de todos los prisioneros. Entre los manifestantes se encuentran decenas de familiares y la gran mayoría son mujeres: madres que comparten el mismo gesto apesadumbrado e impávido, y que permanecen inmóviles mientras exhiben a las cámaras las fotografías de sus hijos. Casi todas llevan las manos encadenadas en una especie de alegoría que intenta representar la impotencia que sienten respecto a la situación actual.
Aminah  Manzur cuenta que lleva diez años sin poder ver a su hijo y que la última vez que pudo visitarle, éste no la reconoció debido al estado de demencia en el que hallaba. Explica que tienen intención de manifestarse cada semana en forma de apoyo a unos encarcelados que, por su parte, ya han anunciado que harán huelga de hambre cada miércoles, jueves y sábado hasta que Israel cumpla sus demandas.



Purificación Salgado/Ramala 2011